Adios al ídolo Maradona

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Un ataque cardíaco terminó con la vida de quien es considerado por muchos el más grande jugador de fútbol de toda la historia, aunque la polémica se mantiene vigente al rememorar las hazañas del «Rey» Pelé, que para otra gran mayoría ha sido el «Más grande»

Estaba en su casa en Buenos Aires y a pesar de los esfuerzos de los médicos, todo fue imposible.

El portal BBC News Mundo ha publicado la siguiente nota que por su contenido e interés, reproducimos aquí, con los respectivos créditos.

 

El genio imperfecto mucho más que el futbolista más grande de la historia

Por Daniel Pardo de BBC News Mundo

Maradona pudo haber sido el jugador de fútbol más grande de la historia, pero fue mucho más que eso. lgunos, por ejemplo, lo vieron como Dios; otros, como Diablo.

Pero Maradona no fue solo futbolista: fue exitoso presentador de televisión, polémico dirigente y entrenador de fútbol, ácido comentarista en la era de internet, protagonista central de la farándula mundial, activista político y ejemplo para millones alrededor del planeta.

Asimismo, fue una figura híper mediática caída en desgracia por escándalos, adicción a las drogas y simpatía con polémicos gobernantes.

Orígenes humildes

Maradona nació el 30 de octubre de 1960 en Villa Fiorito, un pequeño y pobre pueblo de los suburbios de Buenos Aires, Argentina, como el quinto de ocho hermanos en una familia que dependía del trabajo de lanchero del padre.

Como su vida, los triunfos futbolísticos de Maradona tuvieron un grado de épica que lo convirtieron en héroe para dos pueblos íntimamente relacionados y particularmente dados a las pasiones intensas: el argentino y el napolitano.

Representando a ambas hinchadas fue que Maradona le expuso al mundo no solo una zurda superdotada, quizá irrepetible, sino también un carisma para materializar demandas históricas en poblaciones identificadas con la derrota y la exclusión.

Así fue como el «Pibe de Oro», el «Pelusa», el «Barrilete Cósmico», se convirtió en «D10S».

Jugador superlativo

Maradona ganó muchas cosas importantes en el fútbol. En orden de relevancia: un Mundial de fútbol, dos ligas italianas, una copa de Europa, dos copas italianas, una supercopa italiana, una copa del Rey de España, una liga argentina y un Mundial juvenil, entre otras cosas.

Además, fue máximo anotador de la liga italiana, tres veces goleador del torneo argentino y enésimas veces premiado como «el mejor de la historia», «el mejor del siglo», «el mejor de las copas del Mundo».

Sus triunfos deportivos lo llevaron a ser embajador de la Unicef y la FIFA, «maestro inspirador de sueños» de la Universidad de Oxford y entrenador de equipos en México, Bielorrusia y Emiratos Árabes, entre otros, y de la selección argentina.

El talento de Maradona le dio al fútbol una creatividad inédita en los años 80: con una rapidez física y mental extraordinaria, con una motricidad fina impecable, el argentino de un 1,65m de altura ponía la pelota donde las leyes de la física no parecían aplicar.

Si no era futbolista, Maradona bien podría haber trabajado para un circo.

Carácter único

Sus victorias, además, solían contar con lo que en Argentina se conoce como «aguante»: un sentimiento de optimismo, valentía, casi atrevimiento, que daba con imágenes de Maradona sangrando, Maradona embarrado, Maradona lesionado. Pero celebrando.

Muchos jugadores en la historia del fútbol ganaron más cosas que él. Unos cuantos son considerados física y técnicamente mejores. El argentino, a veces por decisión propia, protagonizó presuntas rivalidades con los otros «mejores de la historia»: Pelé, Cruyff, Zidane, Ronaldo, Messi, etcétera.

Debates complejos y relativos, que en todo caso deben tener en cuenta lo siguiente: a diferencia de casi cualquier otro jugador superlativo, Maradona gestó hazañas simbólicas en el deporte más famoso del mundo que lo convirtieron en una figura extradeportiva, única o, como dicen los devotos de la Iglesia Maradoniana, divina.

Su hazaña más famosa fue en un partido de cuartos de final del Mundial de 1986 en México contra la selección de Inglaterra. Habían pasado cuatro años desde que el ejército británico derrotara al argentino en la guerra de las Malvinas/Falklands y, en el grandioso estadio Azteca, ante los ojos del mundo, Maradona les dio a los ingleses una dosis de picardía y otra de genialidad que los argentinos celebraron en nombre de los 700 compatriotas muertos en campo de batalla.

La picardía fue un gol con la mano que él mismo bautizó «la mano de Dios» y la genialidad, una corrida de 52 metros en 10 segundos con el balón al pie dejando ingleses por detrás que luego fue catalogada por la FIFA como «el gol del siglo».

Días después, Argentina ganó su segundo Mundial. Y Maradona se convirtió en el caudillo de un pueblo que, supone la narrativa, no se da por vencido.

 

Una leyenda en Nápoles

Otra de las hazañas que definen el talante casi mitológico de Maradona ocurrió entre 1984 y 1990, los años que estuvo en el Nápoles, un equipo relativamente chico hasta entonces que, dice la leyenda, representaba a los italianos «pobres» y «negros» del sur en su histórica rivalidad con los italianos «ricos» y «blancos» del norte.

En papel de mesías, con cuatro títulos italianos y diversos partidos ganados entre tensión política a equipos de Milán y Turín, Maradona le dio a Nápoles la gloria que el sur no había conseguido en lo político, lo militar y lo económico tras 150 años de disputa.

Con ese antecedente, la selección argentina que lideraba Maradona llegó en 1990 a la final del Mundial de Italia, que se jugaba en Milán. El partido, precedido de provocadoras declaraciones de las partes, empezó con una sarta de insultos del capitán al público milanés durante los himnos y terminó con una victoria para Alemania en lo que él consideró un «fraude orquestado».

Fue en esa época que Maradona, afligido por lesiones y batallas legales con clubes y exparejas, reveló su otro talante. Su reacción a las críticas se hizo agresiva, retadora, parte de una supuesta conspiración en su contra. Su vida privada se volvió tema recurrente de los medios sensacionalistas. Y su rutina, un drama.

Sus hijos fuera del matrimonio, su adicción a las drogas, su salida del Mundial de 1994 por doping, sus peleas con sus hijas Dalma y Gianinna, su supuesto vínculo con la mafia napolitana, su peso, su tatuaje del «Che» Guevara, su amistad con Nicolás Maduro y Fidel Castro, su apoyo a Cristina Kirchner, su militancia peronista, sus cirugías plásticas y su estado de salud fueron, entre otras cosas, los elementos que moldearon la figura pública de Maradona tras su retiro de las canchas.

Como la mayoría de los símbolos de la nación argentina, el valor histórico de Diego Armando Maradona es, hasta hoy, objeto de un riguroso escrutinio público que alcanza meticulosos niveles de detalle y no permite grises, sino amores y odios.

El mundo se puede separar entre quienes vieron al Maradona de la cancha y los que no, ceñidos al protagonismo de sus escándalos. Siempre será para unos Dios y para otros Diablo. Cualquiera la opinión, se puede convenir que hablamos de algo más que el futbolista más grande de la historia.

 

SUS CIFRAS

  • 34 golesen 91 partidos jugados para Argentina.
  • 2veces fue finalista de la Copa del Mundo como capitán del equipo argentino.
  • 4veces jugó en un Mundial de Fútbol.
  • 2títulos de la Serie A ganados con el Napoli, las únicas veces que el club logró esta hazaña.

Fuente: FIFA

 

Maradona: 6 décadas de fútbol

  • 1960Diego nació en Lanús y fue criado en Villa Fiorito, Buenos Aires. En 1976 empieza a jugar en Argentinos Juniors.
  • 1979Primera victoria de la Copa del Mundo con la selección de fútbol de Argentina sub-20.
  • 1986La famosa «Mano de Dios» frente a Inglaterra en México 86. Argentina gana el Mundial al derrotar a Alemania Occidental.
  • 1997A los 37 años se retira como jugador profesional, tras una tercera prueba de drogas positiva.
  • 2000Gana el premio al mejor Jugador del Siglo de la FIFA.
  • 2008Es el entrenador de la selección argentina por dos años y sigue dirigiendo equipos hasta su muerte en noviembre de 2020.

 

Diego será recordado como uno de los futbolistas más grandes de todos los tiempos. Maradona llevó a la Selección Argentina a lo más alto tras alcanzar la gloria eterna al coronarse campeón del mundo en México 1986, subcampeón en Italia 1990 y ganador del Mundial Juvenil en 1979.

Disputó 91 partidos con la Selección Argentina entre 1977 y 1994 y marcó 34 goles. Se vistió de héroe en la Copa del Mundo México 1986 cuando contra Inglaterra protagonizó “La Mano de Dios” y el “Gol del Siglo”.

Representó al seleccionado albiceleste en 4 Mundiales FIFA de mayores: España 1982 (5 PJ y 2 goles), México 1986 (7 PJ y 5 goles), Italia 1990 (7 PJ) y Estados Unidos 1994 (2 PJ y 1 gol). Participó en 3 ediciones de la Copa América: 1979 (2 PJ y 1 gol), Argentina 1987 (4 PJ y 3 goles) y Brasil 1989 (6 PJ).

A lo largo de su exitosa carrera deportiva jugó 724 partidos y marcó 358 goles.

Se inició en el mundo del fútbol a los 9 años, en el recordado paso por los Cebollitas. Su debut en Primera División fue el miércoles 20 de octubre de 1976 con la camiseta de Argentinos Juniors.

Su último partido como profesional fue con Boca, el 25 de octubre de 1997 en un Superclásico ante River, con triunfo por 2-1 en el Estadio Monumental.

Además de la camiseta celeste y blanca, vistió los colores de Argentinos Juniors (166 PJ y 116 goles), Boca Juniors (71 PJ y 35 goles), FC Barcelona de España (58 PJ, 34 goles y 24 asistencias), Napoli (259 PJ y 115 goles), Sevilla (29 PJ y 8 goles) y Newell’s Old Boys (5 PJ).

Fue 5 veces máximo goleador y obtuvo 10 títulos en su carrera deportiva: Boca (Metropolitano 1981), Barcelona (Copa del Rey 1983), Napoli (Scudetto 1987 y 1990; Copa de Italia 1987, Copa UEFA 1989 y Supercopa italiana 1991), Selección Argentina (Mundial FIFA Sub-20 Japón 1979, Mundial FIFA México 1986 y Copa Artemio Franchi 1993). ntre 2008 y 2010 fue director técnico de la Selección Argentina. Dirigió 24 partidos, con 18 victorias, y 6 derrotas con 75% de efectividad. Fue seleccionador argentino en el Mundial FIFA Sudáfrica 2010.

También se desempeñó como DT en el fútbol nacional (Dep. Mandiyú, Racing, Gimnasia) y en el extranjero (Al Wasl y Al-Fujairah de Emiratos Árabes Unidos, Dorados de México). A su vez, fue presidente honorario del Dinamo Brest en 2018.

Crédito:
DataFactory

 

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