Egan vuelve al camino de la leyenda

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( CORTESÍA WWW.EL HERALDO.COM – Barranquilla).- Egan Bernal (Zipaquirá, 24 años) despejó dudas iluminando Milán, la ciudad de la moda, con la luz de la maglia rosa del Giro de Italia, retomando así la senda del éxito que interrumpió por una lesión tras ganar el Tour de Francia 2019.

Aquel hecho histórico abrió el palmarés de la «grande boucle» a Colombia gracias al «Nobel del ciclismo», pero una lesión de espalda lo eliminó del Tour 2020, entrando en un sendero de dudas que ha sabido transitar firmando su segunda grande en el Giro 2021. Al ídolo colombiano ya solo le falta para completar la trilogía el maillot rojo de la Vuelta.

Bernal nació un 13 de enero, el mismo día que el «Pirata» Marco Pantan. Día inolvidable, sobre todo para Flor, su madre. La mamá se puso de parto, era urgente la asistencia, pero una jornada de huelga laboral eliminó la opción de encontrar una ambulancia para ir al hospital de Bogotá. Tuvieron que ir en taxi, e invertir 2 horas en 40 kilómetros. Había nacido un campeón prematuro.

 

Bernal triunfó antes de nacer

El médico de la familia, José Bulla, aficionado a la mitología, vaticinó el futuro del hijo de Flor cuando aún estaba en el vientre de la madre. «Hará algo grande en la vida, y debe llamarse Egan», que en griego antiguo significa «triunfador».

Bulla acertó de pleno. Bernal se convirtió en héroe nacional aquel 2019 de gloria. El «chino» rompió los moldes del ciclismo poniendo altavoz al himno de su país en la cúspide del podio de París, el mismo día que la Torre Eiffel se vistió con los colores de su bandera. Dos años después la pasarela de la moda de Milán fue rosa en honor del líder del Ineos.

Con 8 años, el chaval que rodaba por los senderos del Parque de la Sal de Zipaquirá, se apuntó a una carrera con el caso prestado y logró su primera victoria con las ruedas anchas de la BTT. El premio le lanzó al firmamento: un uniforme completo y una beca para un club deportivo.

Un motivo de satisfacción para su padre Germán, guardia de seguridad de la Catedral de la Sal de Zipaquirá, Patrimonio de la Humanidad, un modesto aficionado al ciclismo que salía a rodar con el pequeño Egan. El proyecto del genio ya estaba en marcha.

Bernal pasó a la bicicleta de montaña de la mano de Pablo Mazuera, un ingeniero de sonido aficionado a la BTT que enseguida contactó con el técnico Sergio Avellaneda, quien convocó a Egan para el equipo de Colombia del Mundial de Noruega 2014. Fue medalla de plata juvenil y al año siguiente bronce.

El definitivo salto a la ruta llegó en Italia, donde se encontraba viendo una prueba del Team Colombia. Le presentaron a Gianni Savio, el mánager del Androni, conocedor del ciclismo colombiano.

Hubo recelo, pero el 20 de diciembre de 2015 le ofrecieron participar y la posibilidad de demostrar sus condiciones en el Giro delle Fiandre, prueba prestigiosa para juveniles. Bernal aceptó el reto, ganó con exhibición y lo fichó el Androni con 18 años y para 4 temporadas,

En 2016 comenzó la faceta de «rutero» de Bernal, considerado un superdotado. El dilema de los estudios fue importante en aquel momento. Estudió bachillerato en Zipaquirá, cerca del instituto que acogió al Premio Nobel de literatura Gabriel García Márquez.

Bernal terminó los estudios y se matriculó en la carrera de Comunicación Social en la Universidad de La Sabana, pero perdió el semestre por las continuas ausencias. Sacaba buenas notas, pero llegaba tarde a clase y no tenía un trato diferente por ser deportista. El camino profesional iba a ser el ciclismo.

Del Sky al cielo

Apartado de los libros, en 2016 fue el mejor joven en la Semana Coppi e Bartali, y después en el Giro del Trentino, prueba que ganó Mikel Landa. La primera victoria en una general la firmó en el Tour de Bihor.

A toda vela, Bernal se anotó el Tour del Porvenir en 2017, con 2 triunfos de etapa, y seis títulos de mejor joven en diversas pruebas. Aquel altavoz despertó el interés de los equipos del World Tour. Un genio andaba suelto.

Las expectativas se cumplieron. El Sky le echó el lazo cuando aún tenía 2 años de contrato con el Androni, y la formación británica, plagada de estrellas, como Chris Froome, Geraint Thomas lo alista ya para debutar en el Tour de Francia 2018. Un año de triunfos, ganando el Tour de California, Colombia Oro y Paz y título nacional de contrarreloj.

«Será el reemplazo de Chris Froome en unos años», dijo entonces Darío Cioni, director del Sky.

En aquel Tour del debut Bernal fue clave para el triunfo de Thomas y el tercer puesto de Froome. Se clasificó decimoquinto y en montaña demostró ser más fuerte incluso que los líderes de su equipo

“Un Federer que necesita su Nadal”

«Como todos los genios lo ha conseguido antes que los demás. Es un Federer que necesita a su Nadal para crear la rivalidad que marcará una época». Es una frase de Christian Prudhomme, director del Tour tras el triunfo de Bernal en 2019.

Aquel triunfo, que llegó después de ganar París Niza y Vuelta a Suiza, sorprendió al mundo del ciclismo, menos al médico que le conoció antes de nacer. «La victoria de Egan es el triunfo de la honestidad, de la integridad y la lealtad», tal y como refleja el periodista francés Guy Roger en su libro «Bernal y los hijos de la cordillera».

Bernal no se pudo medir a su Nadal en 2019. Una lesión en la espalda derivada de una escoliosis que padece el zipaquireño le retiró del Tour 2020. Aquel año surgió la figura de otro genio llamado a marcar ese duelo soñado con el colombiano, el esloveno Tadej Pogacar, campeón del Tour con 21 años.

Los dolores en la espalda frenaron la trayectoria lanzada de Bernal. En 2020 solo pudo ganar la Ruta de Occitania. Luego llegó la retirada temporal, los exámenes médicos, la rehabilitación y el trabajo de su entrenador, el español Xabier Artetxe.

Las dudas llegaron a Turín el 8 de mayo, día que se lanzó el Giro. ¿Volvería Bernal a su nivel?. Respuesta afirmativa. Sin arrasar, pero con superioridad ante todos y mucha inteligencia ganó su segunda grande, la quinta para un colombiano.

La cordillera andina se siente feliz. La herencia de sus grandes ciclistas sigue viva. Efraín «Zipa» Forero, Martín «Cochise» Rodríguez, Patrocinio Jiménez, Fabio Parra, Lucho Herrera y Nairo Quintana son algunos de los nombres que de alguna manera han marcado el camino de Bernal.

Giro d’Italia 2021 – 104th Edition – 14th stage Cittadella – Monte Zoncolan 205 km – 22/05/2021 – Egan Bernal (COL – Ineos Grenadiers) – photo Dario Belingheri/BettiniPhoto©2021

En momentos sociales difíciles para Colombia, Bernal manda una sonrisa a sus compatriotas y aporta más luz a ese glorioso pasado con el quinto gran título nacional en las grandes, el segundo en el Giro, 7 años después del logrado por Quintana.

Con el amarillo de París y el rosa de Milán, queda el titulo de la Vuelta. La edición de 2021 de la ronda española le espera encantada. En Cibeles se puede iluminar un maillot rojo en sus espaldas. El ciclismo tiene un duelo estelar. Bernal y Pogacar.

 

 

 

LEER MAS  LA CARRERA DE EGAN BERNAL

https://www.elcolombiano.com/deportes/ciclismo/carrera-deportiva-de-egan-bernal-campeon-del-giro-de-italia-2021-HM15088816

FILIPPO GANNA OTRO ESCUDERO

Por: Camilo Amaya

En twitter: @CamiloGAmaya

El italiano, que es aclamado en todas las poblaciones por las que pasa el Giro, así ya no vista de rosa, deja entrever que es tímido con las lentes, y que no tiene una voz de mando, todo lo contrario, habla de una forma bastante amena, tranquila, sosegada, comportamiento muy diferente al corpulento que vemos sobre una bicicleta protegiendo a sus compañeros del Ineos, matándose en el llano para recibir todo el viento, acelerando cuando Egan Bernal se lo pide, bien sea en el plano o en la montaña. Porque él también sabe subir, más allá de su altura (194 centímetros) y su peso (84 kilogramos).

Ganna es pura resistencia, incondicionalidad, trabajo y esfuerzo. Y mueve las manos cuando habla, como si quisiera convencer con los gestos, y de cuando en cuando tiene silencios sepulcrales, pero solo son pausas antes de volver a mostrar una mueca que hace sentir cómplice a quien lo escucha, que relaja un ambiente de afanes, de firmar planilla, de tomarse la foto, de correr para la salida.

El más querido de los ciclistas italianos –en realidad a todos les tienen un gran cariño–, que fue líder hasta la cuarta etapa, es hijo de un remero olímpico. De ahí el ADN laborioso, de saber convivir con el cansancio al punto de dejarlo a un lado y seguir pedaleando. Y para eso hay que tener fuerza y no necesariamente en las piernas, pues como él mismo repite, le duelen como a cualquier otro, incluso más.

Su determinación es tal que en la primera etapa, en Turín, asombró cuando no dejó de pedalear en cada curva del circuito, ni siquiera se fijó si las curvas eran cerradas, si había peligro de caerse. Solo estaba pensando en ir más rápido. Ya después confesaría que el comunicador le falló y que no supo de las indicaciones que le iba dando Matteo Tosatto, su director deportivo.

De ese calibre es la audacia de un pedalista que cuando se lo propone puede promediar casi 60 kilómetros por hora, un disparate.

Lo vemos muy cercano con Egan Bernal. ¿Qué tal es su relación más allá de la carrera?

Increíble. Nos reímos mucho. Es una persona sencilla y trabajadora y por eso lo admiro. Compartimos y procuramos hablar de otros temas, tratar de salir de la rutina, que es bastante estresante en un carrera de tres semanas. Los espacios y la unidad son tan necesarios como cualquier otro elemento.

Italia lo respalda y lo quiere. Y lo trata como un ídolo. ¿Qué siente al ver a toda esa gente detrás de usted, alentando, pidiendo una foto?

Una gran presión. Ellos esperan verme ganar etapas, estar adelante, pero creo que también entienden las dinámicas de este deporte y saben que todos estamos trabajando para que Egan sea el campeón. La victoria de él será un triunfo para todos.

Dijo Mario Cipollini que usted se estaba desgastando, que era un error pensando en Milán y la crono final. ¿Qué opina de eso?

Bueno, estoy haciendo lo que mi jefe de filas me pide que haga. Y eso es lo más importante ahora cuando estamos peleando el Giro. El resto es secundario. Primero vamos por el título de la carrera y las victorias individuales serán un valor agregado.

¿Qué es lo más valioso que le ha dado la pista para correr en ruta?

Habilidad sobre la bicicleta. Soy bastante alto y necesito defenderme bien, tener confianza. Y eso se logra en el velódromo. No me da miedo ir a tope en la bajada. Incluso siento que puedo armar abanicos con una facilidad tremenda.

Y en el sterrato…

Bueno, es como quien abre primero una puerta. No puede temblar, mucho menos dudar. Y mi temperamento no me lo permite.

Vimos que, entre broma y broma, Egan le propuso una cerveza si usted entraba de primero en los sectores de tierra…

Molestamos de esa forma. Es otra manera de quitarnos la presión, de pensar en que lo más importante es divertirnos. Y que podemos hacerlo al tiempo que trabajamos. Creo que me debe un par, ¿no?

¿De qué habla con Egan cuando no está en el frenesí de la carrera?

De la vida, nos reímos, molestamos entre nosotros. Es que Egan es como mi hermano pequeño. Por eso lo protejo tanto en la carretera. Y espero hacerlo hasta el final.

¿Ve a un Egan diferente en este 2021?

Más concentrado, más seguro de sus capacidades y con ganas de mostrar que es uno de los mejores del mundo. No fue un 2020 fácil para él y puede que este 2021 se lo esté tomando como una revancha.

¿Qué cualidad destaca de Egan como líder del Ineos?

Que está pendiente de todo y de todos. Sabe cuando un rival está pasando problemas, en qué parte del recorrido hay que apretar más, o soltar. Bueno, en este Giro sólo hemos apretado. Es un capitán que procura mover sus fichas para sacar el mejor provecho de cada una.

Y usted es la principal…

No diría eso, pero sí el que lo defiende en los terrenos en los que él no se puede defender del todo solo. Aunque tengo que reconocer que en el llano y cuando hay fuertes vientos se comporta muy bien. Es delgadito, pero sabe rodar con mucha efectividad y gasta lo que tiene que gastar.

Iba para Cali, pero aplazaron la parada de la Copa Mundo de Pista…

Es una lástima. Era mi siguiente parada luego del Giro. Tenía muchas ganas de ir y competir en Colombia, pero será en otra oportunidad. Egan me ha hablado mucho de su país.

 

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