Warholm y un récord estratosférico en 400 metros con vallas

0

 

De Luis Vinker en el Diario Clarín de Buenos Aires.

En el mediodía del martes 3 de agosto en Japón -exactamente las 12.20 en el Estadio Nacional, en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020– se plasmó la más grande carrera de todos los tiempos en los 400 metros con vallas. Y difícilmente, si nos referimos a términos técnicos, se podrá admirar algo similar en el atletismo en la actualidad: el noruego Karsten Warholm estableció un récord mundial directamente estratosférico con su andar perfecto y su marca de 45 segundos y 94 centésimas. Y quebró una barrera -la de los 46 segundos- para la vuelta a la pista con los diez obstáculos que difícilmente hubiera entrado en la imaginación de nadie.

El récord mundial anterior, que había logrado el propio Warholm el 1° de julio en el estadio Bislett de Oslo, con 46s70 fue directamente demolido ahora. Tanto por Warholm como por su escolta y gran rival, el estadounidense Rai Benjamin, quien produjo otra marca asombrosa: 46s17. Ni él podrá creer que con semejante marca se tiene que conformar con la medalla de plata.

Los mismos elogios corresponden al joven Alison Brendon Alves dos Santos, cuyos 46s72 lo encumbraron a una histórica medalla de bronce, cuando tiene 21 años recién cumplidos. Se trata del primer atleta brasileño y sudamericano que llega al podio olímpico en esta difícil especialidad, en la que anteriormente hubo otros representantes de nuestra región en posiciones de finalistas como sus compatriotas Sylvio Magalhaes Padilha (5° en Berlin 1936), Everson Teixeira (7° en Atlanta 1996), Eronilde Nunes de Araújo (8° en Atlanta y 5° en Sidney 2000) y el panameño Bayano Kamani (5° en Atenas 2004).

También tenemos que mencionar allí las actuaciones de argentinos como Juan Lavenás (semifinalista en Berlín) y Juan Carlos Dyrzka (semifinalista en México 68, cuando fue el primero de la región en correr por debajo de los 50 segundos).

“Esto es una locura. El momento más importante de mi vida. Anoche luché para dormir, tenía una sensación especial en mi pecho… Estaba tan concentrado en conseguir esta medalla para mi colección”, dijo Warholm.

“Es algo grande, histórico, lo único que faltaba en mi colección. Tenía el título mundial, el europeo, el récord de Europa y del mundo. La medalla de oro olímpica es de lo que habla todo el mundo. Sabía que esta carrera iba a ser la más difícil de mi vida, pero estaba preparado», agregó.

Ritmo feroz

Warholm -25 años, nació en el 28 de febrero de 1996 en Ulsteivink- le impuso un ritmo feroz a la prueba desde el arranque y sólo Benjamin podía mantenerse expectante. El noruego iba por el andarivel 6, en tanto Benjamin lo hacía por el 5. Alison entró en posición de medallas a partir de la mitad del recorrido. El andar de Warholm sólo pareció tener alguna pausa a la altura de la novena valla -allí Benjamin se acercaba- pero no había decrecido. Estalló en un grito al contemplar el marcador con la fabulosa marca que había implantado.

Recordemos que, hasta hace pocas semanas, el récord mundial era de 46s78 en poder del estadounidense Kevin Young desde los Juegos Olímpicos de Barcelona 92. Se trataba del más antiguo entre todos los récords masculinos en pruebas de pista, casi tres décadas intocable. Recién en los últimos tiempos, con la aparición del trío formado por Warholm, Benjamin y el qatarí Abderramah Samba, se insinuó la posibilidad de terminar con el reinado de Young quien, a su vez, había batido el tope del más grande especialista de la historia, Edwin Moses (un trono que ahora Warholm podrá reclamarle).

Finalmente fue el noruego, un atleta que en sus tiempos de junior se dedicaba a las pruebas combinadas, quien se dio el gusto de quebrar el récord de Young ante su propio público, el mes pasado.

Ahora, este martes 3 de agosto del 2021 quedará definitivamente marcada en la historia del atletismo por las hazañas de estos hombres. Kyron McMaster, de Islas Vírgenes, ocupó el 4° puesto con 47s08 y Samba no pudo seguir el ritmo de los candidatos, terminando quinto con 47s12. Cerraron las posiciones Yasmani Copello (oriundo de Cuba y representante de Turquía) con 47s81, Rasmus Magi (Estonia) con 48s11 y el italiano Alessandro Sibilio con 48s77.

Warholm se convirtió en el primer atleta noruego en obtener los 400 metros con vallas en los Juegos Olímpicos, una especialidad de abrumador dominio de Estados Unidos (ganó 19 de las 25 finales anteriores). Justamente desde EE.UU. surgió el más grande especialista de la historia –trono que ahora empezará a reclamarle Warholm- el recordado Edwin Moses. Este triunfó en Montreal 76 y volvió a hacerlo ocho años después en Los Angeles, retirándose tras su bronce en Seúl 88. No pudo participar en 1980 por el boicot estadounidense a los Juegos de Moscú. Moses permaneció invicto durante una década, entre 1977 y 1987, y batió el récord mundial en cuatro oportunidades hasta llevarlo a 47s02 antes de su retiro.

El talento de Alison

Nacido el 3 de junio de 2000 en Sao Joaquim de la Barra, en el interior paulista, después de haber sufrido un duro accidente infantil -quemadura cuyas huellas aún se ven en su frente- Alison Brendon Alves dos Santos emerge como uno de los mayores talentos que jamás haya conocido el atletismo de Brasil y nuestra región.

Ya en 2019, y todavía militando en la categoría junior, fue medalla de oro en los Panamericanos de Lima (y también en el de su categoría). Y cerró esa temporada sorprendiendo al acceder a la final del Mundial de Doha, en la cual Warholm se adjudicaba su segundo título consecutivo, tras el logrado en Londres 2017.

La pandemia frenó a casi todos, ausencias de competencia en el 2020 prácticamente total. Pero Alison, después de un ciclo de entrenamientos en Chula Vista con su preparador Felipe de Siqueira, California, ingresó a los torneos en completa evolución: se apoderó del récord sudamericano con 47s68 el 9 de mayo en Walnut, durante los Mount SAC Relays. El 28 del mismo mes, en la etapa de Doha por la Diamond League, llevó la marca a 47s57.

Y a principios de julio participó en el meeting de Oslo, el mismo en el que Warholm batió el récord del mundo, lo escoltó con 47s38 para fijar por tercera vez consecutiva el tope sudamericano. Volvió a mejorarlo con 47s34 a los tres días, en Estocolmo. En la semifinal olímpica llegó a 47s31 y ahora, a estos 46s72, directamente increíbles. Como las actuaciones de Warholm y Benjamin, algo que quedará por siempre en la historia grande del atletismo mundial.

De Noruega salió el nuevo rey

Karsten Warholm es una de las grandes figuras deportivas que Noruega ha lanzado al estrellato en los últimos tiempos, tal como sucede también con su mediofondista prodigio Jakob Ingebrigtsen y, en otros deportes, el indiscutido campeón mundial de ajedrez Magnus Carlsen o la nueva estrella del fútbol, Erling Haaland.

Nacido el 28 de febrero de 1996 en Ulsteinvik, Warholm desde chico jugaba fútbol y esquiaba, aunque no en largas distancias, hasta que un amigo lo incentivó para que se acercara al atletismo.

“Yo tenía ocho años, me animé a competir en una carrera de 200 metros y me gustó”, contó.

Warholm se proclamó campeón mundial u18 del octathlon en Donetsk (2013) con 6.451 puntos. Al año siguiente, en el Mundial u20 en Eugene terminó 10° en el decathlon con 7.551 puntos. Y en 2015 fue subcampeón europeo u20 del deca, y también de los 400 llanos, en Eskilstuna, Suecia. Entre sus marcas personales se contaban 14s30 en los 110 metros vallas, 2,05 metros en salto en alto, 4,30 metros en garrocha y 7,66 en salto en largo.

Sin embargo, el entrenador Leif Olav Alnes, con quien comenzó a trabajar en 2015, lo convenció de dedicarse a los 400 metros con vallas. “Mi sueño era participar en los Juegos Olímpicos. Y Leif me explicó que necesitaría mucho tiempo más para aprender cada una de las especialidades. Por eso, era mejor concentrarme en una prueba”, recordó Warholm en una entrevista con Track and Field News.

Aunque ya tenía algunos antecedentes en los 400 vallas, su primera temporada a pleno fue la del 2016, alcanzando el sexto puesto en el Campeonato Europeo de Amsterdam y la semifinal olímpica en Rio de Janeiro, además de llevar el récord noruego a 48s49.

En 2017 se ubicó en la elite mundial de los 400 vallas -48s22 fue su mejor marca de la temporada- con la conquista en Londres, coronada con un gran festejo. También ese año corrió los 400 llanos por debajo de los 45 segundos (44s87, su mejor registro personal). Y un año después ya estaba por debajo de los 48s en las vallas. En Doha 2019 retuvo el título mundial.

Aunque Oslo es la base para sus entrenamientos, durante los crudos meses invernales se traslada con su entrenador y su equipo a Tenerife, España. Sobre algunos de sus grandes rivales, Warholm comentó: “Rai y Samba son dos talentos naturales, súper delgados, altos… Si una máquina se dedicara a fabricar un corredor perfecto en los 400 vallas saldría Rai. O Samba. Yo también tengo mis talentos, pero soy un poquito más bajo, aunque más robusto. Lo que hago es correr con toda mi energía y voluntad, en todo momento”.

Warholm mide 1,87 metro, su peso habitual es 80 kilos y destaca por su potencia, decisión y sincronización técnica.

El pasado 1° de julio, en el estadio Bislett en Oslo, había coronado una de sus mayores ambiciones, al apoderarse del récord mundial que mantenía Kevin Young con 46s.78 desde los Juegos Olímpicos de Barcelona 92. Warholm marcó –en ese legendario estadio atlético- 46s.70, marca que ahora directamente demolió con su récord “estratosférico” de 45s.94.

El maravilloso Alison

A principios del 2020, Alison Brendon Alves dos Santos regresó al Centro de En­trenamiento de Chula Vista, en California (EE.UU.) junto a su entrenador Felipe de Siqueira para iniciar un nuevo “Camping CBAT” y un ciclo de preparación con vistas a los Juegos Olímpicos de Tokio. Sin embargo, como al mundo entero, la pandemia le derrumbó todos los planes y aquella temporada quedó en blanco para Alison. No así sus objetivos que son, tras su formidable campaña junior, colocarse entre los principales especialistas del mundo en los 400 metros con vallas, ya en la categoría superior.

Alison venía de una despedida a todo vapor en juniors, donde su marca de 48s28 queda por ahora como la tercera de todos los tiempos a nivel mundial, sólo pre­cedida por los 48s02 (récord junior) del estadounidense Danny Harris en 1984 y los 48s26 del triniteño Jehua Gordon en 2009. En aquella temporada del 2019, Alison corrió 16 veces por debajo de los 50 se­gundos, siete de ellas por debajo de los 49s. Y se constituyó en protagonista de to­das las competencias relevantes. Durante su estadía preparatoria en California batió el récord sudamericano junior con 49s.84 (19 de abril en Azusa) y once días más tarde lo mejoró a 48s84 al ganar el Gran Premio Brasil, en Braganca Paulista.

“Nuestras metas al comenzar la temporada eran batir el récord sudamericano u20 y ganar el Panamericano de la categoría. Pero después de la victoria en el Gran Premio Brasil, todos los planes cambiaron, Alison terminó superando todas las ex­pectativas, fue increíble”, contó su entrenador.

Fue campeón sudamericano de mayores en Lima con 49s88 y el 11 de julio ob­tuvo la medalla dorada de los Juegos Mundiales Universitarios en Napoli, llevando el récord a 48s57 y diez días más tarde se proclamó campeón panamericano u20 en Costa Rica con nuevo registro de 48s49. De allí pasó a los Juegos Panamericanos, nuevamente en Lima y nuevamente con récord, 48s45.

Fue una carrera muy peleada junto al dominicano Juander Santos, cuya caída en la última valla le impidió cualquier discusión con Alison en los tramos finales. “Estoy muy feliz y le dedico la victoria a mi madre, Sueli, y a mi técnico, Felipe. Estoy vivien­do un año maravilloso, no me imaginaba que correría sobre los 48 segundos. Cada competencia es una sorpresa para mí, estoy mejorando constantemente y eso me da confianza”, dijo Alison aquella tarde. Y dio otro salto de calidad al instalarse entre los finalistas del Campeonato Mundial en Doha, donde terminó 7° con 48s28, tras sus 48s.35 de las semifinales. También fue 7ª. su ubicación en la lista mundial absoluta de esa temporada.

“Me sentí muy feliz de llegar a la final del Mundial con 19 años y compartir la pista con varios de los atletas más rápidos de la historia. Lo vi como una oportunidad para mejorar mi propio desempeño”, expresó.

Nacido el 3 de junio del 2000, tenía apenas diez meses cuando sufrió un grave accidente. Se le derramó el contenido de una sartén que manipulaba su abuela, su­frió quemaduras de tercer grado y pasó cuatro meses en el hospital de Barretos. Aún son visibles las cicatrices en su frente, rostro, pecho y brazo izquierdo, por lo que usa gorras para proteger su piel sensible al sol.

Su primer deporte fue el judo, pero a los trece años comenzó a practicar atletismo en la Escuela Técnica Pedro Badran de su ciudad natal, São Joaquim da Barra. Y allí uno de sus profesores le aconsejó entrenar en el Instituto que lidera el ex velocista y medallista olímpico de relevos, Edson Luciano Ribeiro. “Cuando lo vi, mientras entre­naba en una pista de tierra, pensé que era muy bueno, por su altura, su coordinación y su velocidad”, dijo su primera entrenadora, Ana Claudia Fidelis.

Rápidamente se ubicó entre las promesas brasileñas sobre 400 metros y 400 con vallas, y en el Mundial u18 de Nairobi (2017) logró el 5° lugar en esta prueba, además de llevarse una medalla de oro con el relevo mixto 4×400. En 2019 logró la medalla de bronce de los 400 con vallas en el Mundial u20 de Tampere con 49s78. Y también logró la prueba en el Sudamericano u23 en Cuenca con 50s56, además de quedar segundo en los 400 llanos con su marca personal de 45s97, escoltando a quien –un año más tarde- se proclamaría subcampeón mundial de la prueba, el colombiano Anthony Zambrano.

Alison, ahora con una estatura de 2 metros opina que “de las grandes estrellas de los 400 con vallas, mi estilo es el más parecido al de Karsten Warholm. Me gusta mucho su personalidad, me gustaría alcanzar sus logros”. Y dice que no se fija límites: “Sólo Dios sabe. Voy a entrenar fuerte y buscar siempre mejorar”.

Entrevistado por World Athletics, recordó: “Cuando miro hacia atrás y analizo lo que hice en 2019, ni siquiera puedo describirlo. Estaba evolucionando rápido, cada resultado. Me siento tan feliz y agradecido. Tuve una buena carrera en el Campeo­nato del Mundo, pero ahora quiero más. Tokio está a unos meses de distancia, pero estamos enfocados en lo que tenemos que hacer y sabemos lo que queremos lograr. Me gustaría bajar los 48 segundos en 2020 y me gustaría ganar una medalla en To­kio”.

Su técnico opina que “Alison tiene una facilidad impresionante para comprender el atletismo. Estamos cansados de ver atletas talentosos, pero que no tienen una comprensión total de la carrera, el compromiso y los cuidados adicionales. Alison lo tiene de sobra y eso es muy importante”.

A principios de esta temporada volvió a entrenar en Chula Vista, California. Sus progresos, al comenzar las competencias, fueron incontenibles: llevó el récord sudamericano absoluto a 47s68 durante los Mount SAC Relays en Walnut el 9 de mayo. Y siguió mejorando: 47s57 en Doha el 28 de mayo, 47s38 el 1° de julio en Oslo (cuando Warholm fijó el récord mundial) y 47s34 tres días más tarde en Estocolmo. Ahora, durante la semifinal olímpica, bajó en tres centésimas y parecía que tenía “combustible” para más. Acaba de demostrarlo con esta fantástica medalla de bronce y un nuevo récord de 46s72, que hasta hace pocas semanas hubiera significado un récord del mundo.

 

Rai Benjamin, el mejor segundo

No exageramos si indicamos que, al menos en el atletismo moderno, los 46 segundos y 17 centésimas que logró Rai Benjamin en esta finalísima de los 400 metros con vallas en Tokio representan la más extraordinaria marca jamás lograda… para un segundo puesto. También lo sería para un campeón, sólo que hubo uno aún más extraordinario: Warholm.

El récord mundial hasta hace pocas semanas era 46s78 (Kevin Young en 1992), pero Warholm, Benjamin y también el brasileño Alison Brendon Alves dos Santos lo han relegado al cuarto lugar de la lista all-time

Rai Benjamin nació el 27 de julio de 1997 en Nueva York. Y vivió allí hasta los cuatro años, hasta que sus padres –oriundos de Antigua- decidieron volver a esa isla caribeña. Benjamin recordó exactamente el día que tomó el vuelo desde Nueva York hacia Antigua: “Fue el 11 de septiembre de 2001. Sí, ese día. Nuestro vuelo partió de Nueva York hacia Antigua esa mañana, pero debido a los ataques terroristas nuestro avión quedó en tierra en Puerto Rico. Recuerdo estar atrapado allí durante una semana y ver estas grandes camionetas negras y hombres caminando con enormes armas. La gente decía que el aeropuerto estaba cerrado indefinidamente, y íbamos y veníamos del aeropuerto durante días, tratando de regresar a Antigua”.

Rai Benjamin vivió entre Antigua y Nueva York hasta los nueve años, pero extrañaba. Y finalmente convenció a su familia de retornar a su país natal, para los estudios secundarios.

Pero en sus primeras competencias internacionales (como los juegos juveniles Carifta o el Mundial junior del 2013) representó a la isla. Recién en 2018, la World Athletics le admitió su pedido para competir por EE.UU.

A esa altura comenzaba a brillar en los 400 metros vallas, apoderándose del título nacional universitario de Estados Unidos, donde militó en dos de los más fuertes equipos: la Universidad de California Los Angeles y la Southern California.

También desde aquel 2018 se convirtió en el gran rival de Warholm y Samba, los hombres destinados a revolucionar la especialidad. Benjamin bajó por primera vez de 47 segundos en el meeting de Zurich (29 de agosto de 2019) cuando marcó 46s98, quedando a seis centésimas… de Warholm.

Semanas más tarde, en el Mundial de Doha, volvió a ganar el noruego y Benjamin se llevó la medalla de plata con 47s66, además de conquistar la dorada con el relevo largo de Estados Unidos. El 2020 marcó la pausa competitiva por la pandemia, pero se mostró listo para esta temporada olímpica y venía de ganar los Trials en Eugene, llevando su registro personal a 46s83 a fines de junio.

You might also like More from author

Leave A Reply