ASÍ GANÉ LA VUELTA: NAIRO QUINTANA
“El sábado cuando pasé la línea de meta por fin pude sentir tranquilidad y felicidad plenas. Habíamos salvado un gran día, un día difícil, donde teníamos riesgos de perderlo todo. Todo ha sido gracias al gran equipo que tengo. Me ayudaron desde el comienzo y lo hicieron en todo momento. Corredores, directores, mecánicos, masajistas… todo el grupo siempre ma ha cuidado y apoyado. Se merecen esta victoria y este día de felicidad.
Llegaba a esta Vuelta con la espina del Tour, pero también con mucha tranquilidad. Sabía por los entrenamientos que el nivel era bueno, que los ‘datos’ me permitían aspirar a un buen resultado, y el equipo me dio la confianza desde el comienzo. Arrancamos con una gran contrarreloj por equipos, perdiendo por ni tan siquiera un segundo, y desde los primeros días los compañeros me trajeron siempre en cabeza y lucharon día a día para que nunca cediese terreno y pudiésemos hacernos acreedores de esta Vuelta.
Ya en La Camperona cuando saqué esos metros vi que realmente estaba fuerte e hice propósito interno de luchar de verdad por ganarla. Al equipo le transmití esa confianza: de que estaba bien físicamente, que podía pelear por ello. Y tras Covadonga y el liderato, llegó Formigal, el lugar donde ‘reconfirmamos’ esa intención, donde el gran trabajo de todo el grupo fue fundamental para sacar ese tiempo que necesitábamos para defendernos en la crono de Calpe y llegar ayer a Aitana con cierta calma.
Le doy a esta Vuelta un valor altísimo. En el Tour hice podio más por clase que por piernas, no me encontré bien, pero aquí si se dieron las cosas. Lo hicieron además con casi todos los grandes nombres del pelotón mundial presentes: con un gran Froome, con un Alberto Contador del que no te puedes fiar, con Chaves y Orica… Ganarla de este modo y ante ellos le confiere un significado aún más especial”.