Congreso ACORD 2025, más allá de goles y crónicas
Armenia se convirtió, del 29 al 31 de mayo, en el punto de encuentro más importante para el periodismo deportivo colombiano. Y no fue casualidad. No se trató de una simple reunión ni de una agenda académica más. Fue, en esencia, un espacio donde se cruzaron voces, generaciones, experiencias y muchas preguntas. Porque si algo quedó claro después del Congreso Nacional de Periodismo Deportivo, es que esta profesión, tan aplaudida como incomprendida, respira con fuerza. Y lo hizo aquí, en el corazón del Quindío.
Más de 500 periodistas, cronistas, delegados de las 27 seccionales de ACORD Colombia, estudiantes y académicos se reunieron en la capital quindiana para hablar, mirar y pensar el deporte y el periodismo con ojos nuevos. Y eso ya es bastante. Porque no siempre se puede encontrar, en una misma sala, a quienes narraron las hazañas de Willington Ortiz con los que hoy cuentan las gambetas de Linda Caicedo en TikTok.
Las instituciones y las personas que se articularon para que esto fuera posible —la Gobernación del Quindío, la Cámara de Comercio de Armenia, el Convention Bureau Quindío, el Parque del Café, el Parque Los Arrieros, Panaca, el alcalde de Circasia, Julián Peña, el de Génova, Diego Fernando Sicua, Fabio García, de la Bolera Municipal, Comfenalco Quindío y Urbaser— no sólo prestaron su nombre, se comprometieron. Pusieron sobre la mesa algo que a veces escasea: voluntad. Y eso se notó. Porque más allá de las sillas acomodadas y los paneles bien montados, lo que hubo fue hospitalidad sincera, gestión con sentido, y un claro deseo de mostrarle al país que esta región también sabe hablar, pensar y sentir el deporte.
La Inteligencia Artificial y su impacto
Uno de los temas que más resonó entre los asistentes fue el papel de la inteligencia artificial en la producción de contenidos. La pregunta no era nueva, pero sigue siendo urgente: ¿hasta dónde puede ayudarnos la tecnología sin quitarnos la esencia? “Las máquinas nos pueden dar datos, pero no sentimientos”, se dijo en uno de los conversatorios. En otro, en esa misma línea, se expuso que “la inteligencia artificial nos puede ayudar, pero nunca reemplazará la mirada crítica y el olfato periodístico que nos permite contar historias con humanidad”.
Y sí, eso es, porque el periodismo deportivo no vive sólo de cifras, sino de la emoción de una hinchada, de la lágrima de un ciclista, del grito ahogado de un gol que se esperaba hace años.
Reacciones
Faiver Hoyos Hernández, presidente de ACORD Colombia, lo dijo sin adornos: “no venimos sólo a dictar conferencias. Venimos a aprender, a encontrarnos, a reconocernos como gremio”. Y Juana Camila Gómez Zamorano, secretaria de Turismo, Industria y Comercio del Quindío, agregó una verdad inmensa: “el turismo de congresos y convenciones dinamiza nuestra economía y nos posiciona como un destino de puertas abiertas. Cuando el deporte y el turismo se dan la mano, ganamos todos: periodistas, empresarios, hoteleros, artesanos y la comunidad en general”.
Luis Carlos Rodríguez Peralta, presidente de ACORD Quindío, habló con el corazón en la mano: “Este congreso nos recordó que el periodismo deportivo no se reduce a contar marcadores. Es memoria, es identidad, es cultura”. Y lo dijo con la emoción de quien ha vivido las alegrías y las derrotas de una tierra que a veces se siente olvidada en los mapas, pero que tiene la fuerza para hacer historia desde el periodismo.
De todo un poco
No fueron sólo charlas. Hubo homenajes, historias contadas al oído, abrazos de viejos colegas, risas que curan. Y también hubo preguntas duras, críticas sinceras y propuestas para no quedarnos en lo anecdótico. Porque si algo dejó claro este congreso es que el periodismo deportivo está vivo, pero necesita escucharse a sí mismo, renovarse sin perder la memoria y entender que su misión va más allá de relatar jugadas.
Armenia fue sede, sí, pero fue, sobre todo, anfitriona. Con calidez, con respeto, con la certeza de que no basta con tener escenarios, hay que llenarlos de contenido y de humanidad.
Se cerraron las puertas del Congreso, pero quedaron abiertas muchas ventanas. A nuevas formas de narrar. A una reflexión más ética sobre el oficio. A un futuro donde los periodistas deportivos sigan siendo cronistas de lo que ocurre en el campo… y también fuera de él. Armenia lo entendió y lo demostró. Aquí se vivió un congreso, pero también un acto de fe en el periodismo que no se rinde.
Prensa, Acord Colombia





